Victoria Romero
He oído hablar de este punto como si se tratase de un extraterrestre pero, si supiera que la presencia alienígena es tan palpable (real), ahora mismo estaría paralizada de miedo en vez de escribiendo este artículo y, más aún, si la tuviésemos tan cerca y, no sólo tan cerca, en nuestro interior formando parte de cada una de nosotras (y de ellos, todos los que quieran compartirlo).
Vayamos por partes. Antes de nada me gustaría dejar claro que yo confío en la existencia de este punto (aunque no tanto en la de extraterrestres) y, para empezar, creo que sería bueno decir dónde se encuentra.
Está a unos pocos centímetros entrando en la vagina (no necesitamos precisar los centímetros, ¡no creo que vayamos a ir con una regla a medirlo!). Si lo hacemos nosotras mismas sentadas (y siempre con suficiente lubricación vaginal, ya que si no, puede ser dolorosa la introducción del dedo o de cualquier objeto), debemos poner la palma de la mano hacia arriba y éste se encontrará a unos 5 cm. (al final me puse a medir). Si no se está excitada, probablemente no encontraremos nada, ya que este punto aparece con la excitación, así que antes debemos darnos unos toques cariñosos. Al principio nos puede parecer que nos queremos orinar por lo que, lo mejor, es ir antes al baño para estar seguras que nada de lo que va a ocurrir tiene que ver con habernos orinado. Las primeras veces pueden no ser tan placenteras pero, si eres constante, al final acabarás encontrándole el “punto”. Si tienes pareja y quieres experimentar con él, hay varias posturas que pueden ser favorecedoras para estimular este punto. Una de ellas, como la gran mayoría de escritos dice, es la de perrito, aunque yo creo que cuando se quiere estimular algún punto en la mujer, ésta debe ser quien lleve la voz cantante, por lo que la postura de ella encima me parece estupenda, ya que nadie mejor que nosotras para saber cuáles son nuestros puntos más placenteros y, una vez arriba, podemos probar pegando nuestro pecho al de nuestro compañero, más en vertical o echadas un poco hacia atrás (cada una deberá encontrar cuál es su postura más placentera o, lo que es aún mejor, ir cambiándola). Si antes de esto queremos que nuestro compañero nos ayude a localizar este punto del que todo el mundo habla, debemos ayudarles nosotras a ellos, diciéndoles lo que vamos sintiendo, ya que la única pista que tienen es que es un poco rugoso y estriado, en vez de ser liso como el resto y que se hace más grande conforme estamos más excitadas, pero siempre les vendrá bien un poco de nuestra ayuda sabiendo cómo van en el proceso, si estamos sintiendo tan rico como ellos pretenden o se tienen que esmerar un poco más en la búsqueda.
Algo que quiero advertir es que, al estimular este punto, se puede producir (casi con seguridad) la llamada “eyaculación femenina”, ésta se trata de un líquido semi-transparente y, la cantidad de ésta, dependerá de cada persona, momento... siendo a veces casi imperceptible y otras un poco más intenso, pero no debemos confundirlo con la orina aunque pueda ser similar, incluso la sensación, así que, para que todos estemos más seguros, se aconseja ir antes al baño. De hecho, en los estudios que se han hecho de este líquido, ha salido que tiene componentes muy parecidos al semen del hombre, aunque sin espermatozoides.
Este punto se considera uno de los más placenteros de la fisiología femenina, pero debo decir que no estoy plenamente de acuerdo, ya que para mi todos los puntos son buenos y cada persona es única y especial. Se dice que la parte más sensible de la vagina es al comienzo de ésta, pero hay muchas mujeres que se excitan cuando el pene choca contra un lado del cuello del útero y, otras, sienten mucho más placer con la estimulación del clítoris (que se puede hacer en todo momento de forma simultánea), por lo que os invito a encontrar vuestros puntos y disfrutar al máximo.
Por otra parte, también hemos oído hablar del Punto G masculino o, lo que es lo mismo, la próstata. Ésta se encuentra introduciendo un dedo en el ano, donde a pocos centímetros (de nuevo tenemos que estar preparadas con la regla) notaremos un bultito en la parte frontal. Mi consejo es que antes de introducir el dedo en el ano, éste debe estar muy lubricado y, antes de hacerlo, podemos jugar en el exterior, acariciando la entrada y besándola, lo que ayudará a su lubricación pero, debido a que el ano no tiene la lubricación natural de la vagina, deberemos siempre usar un lubricante soluble en agua (¡sobre todo si se usa un preservativo!). El orgasmo provocado de esta forma suele ser muy placentero, sobre todo si se combina con el tocamiento del pene y/o felación. Si vuestros chicos tienen algún problema con esto, tenemos dos caminos: uno de ellos es que se queden con las ganas de introducir algo nuevo en la sexualidad y, otra, quitarles de la cabeza que esto es algo que sólo es para homosexuales y decirles que, si una vez que lo prueben no les ha gustado, no vuelvan a hacerlo, pero con las cosas de la cama es mejor dejar los prejuicios fuera de ella o algo que puede ser creativo, divertido y desestresante, puede dejar de cumplir con algunas de sus características.
Pues dicho ya esto... ¿por qué no nos vamos a disfrutar de nuestros puntos?