lunes, 23 de mayo de 2011

Nota informativa

Buenos días,
A partir de ahora podéis leerme también en la siguiente dirección en la que ya hay un nuevo artículo:

gentedigital.es/comunidad/parejaysexualidad.


 Espero que os guste.

Un saludo,

lunes, 4 de abril de 2011

UN EJERCICIO DE PLACER

En la terapia de pareja y sexual existe un ejercicio que se incluye en casi todos los tratamientos y que se llama placereado. En este artículo no quiero presentarlo como tratamiento a ninguna disfunción porque siempre se debe de presentar junto a otros ejercicios y modificado en función de las necesidades de la pareja o del individuo, pero sí que quiero hacer una presentación del mismo como método de disfrute, sin el fin de tener coito, sólo para sentirse, mimarse y ampliar el repertorio de prácticas. Este ejercicio puede ser un ejercicio ideal de relajación y de descubrir sensaciones desconocidas en el caso de que se haga de manera individual o, además, un ejercicio para disfrutar de la pareja sin un fin coital si se hace acompañado.

Lo primero será elegir un día, hora y lugar para el ejercicio. El lugar deberá ser un sitio cómodo, tranquilo y es necesario estar relajados, fin que se puede conseguir dándose una ducha antes del ejercicio. Sé que el hecho de planificarlo es algo que las personas consideran antinatural y que puede provocar que el ejercicio se disfrute menos, pero la realidad es totalmente distinta. Se ha comprobado que el fijar unas condiciones y una fecha provoca que las personas vayan más comprometidas al ejercicio, que se prepare con más cuidado y que se eliminen posibles distractores que hagan disfrutar menos de la experiencia. Todo es más cómodo en función de cómo se tomen las personas el ejercicio y de la manera en la que quieran vivirlo, pero en principio, el hecho de que esté preparado sólo es un punto a favor para que salga bien. La ducha puede ayudar a que las personas entren en un estado de relajación especial, ya que a través de la misma se mitigan los agobios del día, se puede hablar con la pareja mientras y entrar en un estado de calma y quietud para eliminar los agobios del día. Estaría bien que el lugar se acondicionara con una luz tenue, música tranquila y que se consiguiera que nadie pueda molestar.

Si se hace con pareja uno de los dos se tiende desnudo, boca abajo y con los ojos cerrados; el otro, también desnudo, empieza a acariciar suave y placenteramente, desde el cabello a los pies, sin olvidarse de ninguna zona, descubriendo táctilmente y con calma toda la geografía corporal de su pareja. Se puede utilizar cualquier parte de tu cuerpo para acariciar, no sólo las manos, sino también el pelo, la lengua, el torso o los pechos, los pies, etc. La función de este ejercicio es que llenemos de erótica nuestra vida y potenciemos nuestro cuerpo. Cuando el que está acariciando llega a los pies, quién está tendido se da la vuelta y se repite el ejercicio por delante, desde los pies hasta el cabello. En el tratamiento de algunas disfunciones está prohibido que en esta fase se toquen los genitales y los senos y aunque este artículo está dirigido a personas que no sufren disfunciones también lo recomiendo. Creo que en la sociedad actual hay una necesidad creada de que todas nuestras relaciones sexuales acaben en orgasmo o en coito, aún mucha veces no apeteciendo a una parte de la pareja. Sería muy positivo que al realizar este ejercicio no se tuviera la intención de mantener, al final, relaciones sexuales y que se intentaran descubrir y dotar de sensibilidad placentera a otra partes de nuestro cuerpo.

Tras esto, se abren los ojos, el que está tumbado se incorpora y se dedican unos minutos a intercambiar cómo se han sentido. Después, se invierte la situación, el activo pasa a ser pasivo y se realiza de nuevo el ejercicio con los puntos anteriores.

Si se hace de manera individual es muy parecido. Es ideal estar relajado, dispuesto y con energía positiva e inclusive se puede empezar con una ducha o un baño relajante para favorecer el inicio. Se debe de encontrar también en un sitio cómodo, tranquilo, en el que pueda tumbarse y no le puedan molestar. Empieza a darse un masaje, a explorar su cuerpo . Aquí no puede existir la variante de tocarse con otra parte del cuerpo que no sean las manos o el pelo porque es muy difícil, pero si que se pueden incluir objetos como plumas, telas que le produzcan placer, texturas de cremas, etc. Hay que probar a sentir con la punta de los dedos y con la palma de la mano, para adquirir conocimiento de las diferentes texturas y formas del cuerpo. Después se tocará los genitales, los labios superiores e inferiores, la vagina, los músculos de la vagina y clítoris en el caso de la mujer, pero en el caso de que le apetezca, porque cómo ya he dicho no es necesario que en este masaje se den sensaciones placenteras en relación a los genitales, sino en función de todo el cuerpo.

Sé que a lo mejor no es a lo que se está acostumbrado, que muchas veces no se tiene el tiempo suficiente para dedicarnos tanto tiempo y que las condiciones a veces no son las propicias, pero si tienes ganas de experimentar nuevas sensaciones, pasar de la genitalidad a la globalidad, si quieres aprender a disfrutar acariciando, si necesitas ampliar tus técnicas en pareja como de manera individual este ejercicio es un buen comienzo.

martes, 1 de marzo de 2011

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDABLE

Aquí os dejo una bibliografía que me parece imprescindible en la terapia sexual y de pareja. Son libros muy sencillos de leer y que os pueden ayudar en vuestro crecimiento individual.


  • Costa, M y López, E. Cómo vencer la pereza sexual. Madrid: Temas de hoy, 1999
  • Costa, M y Serrat, C. Terapia de pareja. Madrid: Alianza Editorial, 1998
  • De Béjar, S. Tu sexo es tuyo. Barcelona: Random House Mondadori, 2005
  • De Béjar, S. Tu sexo es aún más tuyo. Barcelona: Editorial Planeta, 2006
  • Sanz, Ángeles. La vida en pareja. Madrid; Temas de hoy, 2000
  • Sanz, F. Los vínculos amorosos. Barcelona: Kairos, 1998
  • Marina, J.A. El rompecabezas de la sexualidad. Barcelona:Anagrama, 2006
  • Marina, J.A. Aprender a convivir. Barcelona: Ariel, 2006
  • Beck, Aaron, T. Con el amor no basta. Barcelona: Paidós, 1990
  • Ballenato, G. Comunicación eficaz. Madrid: Pirámide, 2006
  • Roy, Eva. Verdades y mentiras sobre el sexo. Barcelona: Ediciones B, 2008
  • Cueto, M.A. Sexo en pareja. Madrid: Biblioteca nueva, 2006
  • Kaplan H.S. La nueva terapia sexual I y II. Madrid: Alianza Editorial, 2002
  • Kassorla, I y Martín, A. Amar no es vergonzoso. España: Grijalbo, 1982.
  • Carrobles, J.A. Biología y Psicofisiología de la conducta sexual. Madrid: Fundación Universidad y Empresa, 1991.
  • Burgos, G. Mente y deseo en la mujer: Guía práctica para la felicidad sexual de las mujeres. Madrid: Biblioteca nueva, 2009
  • Burgos, G. Proyecto tabú: Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto. Barcelona: Viena, 2004
  • Friday, N. Mi jardín secreto. Ediciones B, 1993

jueves, 24 de febrero de 2011

PUNTO G O DE GRÄNFENBERG

Victoria Romero

He oído hablar de este punto como si se tratase de un extraterrestre pero, si supiera que la presencia alienígena es tan palpable (real), ahora mismo estaría paralizada de miedo en vez de escribiendo este artículo y, más aún, si la tuviésemos tan cerca y, no sólo tan cerca, en nuestro interior formando parte de cada una de nosotras (y de ellos, todos los que quieran compartirlo).

Vayamos por partes. Antes de nada me gustaría dejar claro que yo confío en la existencia de este punto (aunque no tanto en la de extraterrestres) y, para empezar, creo que sería bueno decir dónde se encuentra.

Está a unos pocos centímetros entrando en la vagina (no necesitamos precisar los centímetros, ¡no creo que vayamos a ir con una regla a medirlo!). Si lo hacemos nosotras mismas sentadas (y siempre con suficiente lubricación vaginal, ya que si no, puede ser dolorosa la introducción del dedo o de cualquier objeto), debemos poner la palma de la mano hacia arriba y éste se encontrará a unos 5 cm. (al final me puse a medir). Si no se está excitada, probablemente no encontraremos nada, ya que este punto aparece con la excitación, así que antes debemos darnos unos toques cariñosos. Al principio nos puede parecer que nos queremos orinar por lo que, lo mejor, es ir antes al baño para estar seguras que nada de lo que va a ocurrir tiene que ver con habernos orinado. Las primeras veces pueden no ser tan placenteras pero, si eres constante, al final acabarás encontrándole el “punto”. Si tienes pareja y quieres experimentar con él, hay varias posturas que pueden ser favorecedoras para estimular este punto. Una de ellas, como la gran mayoría de escritos dice, es la de perrito, aunque yo creo que cuando se quiere estimular algún punto en la mujer, ésta debe ser quien lleve la voz cantante, por lo que la postura de ella encima me parece estupenda, ya que nadie mejor que nosotras para saber cuáles son nuestros puntos más placenteros y, una vez arriba, podemos probar pegando nuestro pecho al de nuestro compañero, más en vertical o echadas un poco hacia atrás (cada una deberá encontrar cuál es su postura más placentera o, lo que es aún mejor, ir cambiándola). Si antes de esto queremos que nuestro compañero nos ayude a localizar este punto del que todo el mundo habla, debemos ayudarles nosotras a ellos, diciéndoles lo que vamos sintiendo, ya que la única pista que tienen es que es un poco rugoso y estriado, en vez de ser liso como el resto y que se hace más grande conforme estamos más excitadas, pero siempre les vendrá bien un poco de nuestra ayuda sabiendo cómo van en el proceso, si estamos sintiendo tan rico como ellos pretenden o se tienen que esmerar un poco más en la búsqueda.

Algo que quiero advertir es que, al estimular este punto, se puede producir (casi con seguridad) la llamada “eyaculación femenina”, ésta se trata de un líquido semi-transparente y, la cantidad de ésta, dependerá de cada persona, momento... siendo a veces casi imperceptible y otras un poco más intenso, pero no debemos confundirlo con la orina aunque pueda ser similar, incluso la sensación, así que, para que todos estemos más seguros, se aconseja ir antes al baño. De hecho, en los estudios que se han hecho de este líquido, ha salido que tiene componentes muy parecidos al semen del hombre, aunque sin espermatozoides.

Este punto se considera uno de los más placenteros de la fisiología femenina, pero debo decir que no estoy plenamente de acuerdo, ya que para mi todos los puntos son buenos y cada persona es única y especial. Se dice que la parte más sensible de la vagina es al comienzo de ésta, pero hay muchas mujeres que se excitan cuando el pene choca contra un lado del cuello del útero y, otras, sienten mucho más placer con la estimulación del clítoris (que se puede hacer en todo momento de forma simultánea), por lo que os invito a encontrar vuestros puntos y disfrutar al máximo.

Por otra parte, también hemos oído hablar del Punto G masculino o, lo que es lo mismo, la próstata. Ésta se encuentra introduciendo un dedo en el ano, donde a pocos centímetros (de nuevo tenemos que estar preparadas con la regla) notaremos un bultito en la parte frontal. Mi consejo es que antes de introducir el dedo en el ano, éste debe estar muy lubricado y, antes de hacerlo, podemos jugar en el exterior, acariciando la entrada y besándola, lo que ayudará a su lubricación pero, debido a que el ano no tiene la lubricación natural de la vagina, deberemos siempre usar un lubricante soluble en agua (¡sobre todo si se usa un preservativo!). El orgasmo provocado de esta forma suele ser muy placentero, sobre todo si se combina con el tocamiento del pene y/o felación. Si vuestros chicos tienen algún problema con esto, tenemos dos caminos: uno de ellos es que se queden con las ganas de introducir algo nuevo en la sexualidad y, otra, quitarles de la cabeza que esto es algo que sólo es para homosexuales y decirles que, si una vez que lo prueben no les ha gustado, no vuelvan a hacerlo, pero con las cosas de la cama es mejor dejar los prejuicios fuera de ella o algo que puede ser creativo, divertido y desestresante, puede dejar de cumplir con algunas de sus características.

Pues dicho ya esto... ¿por qué no nos vamos a disfrutar de nuestros puntos?

EL GRAN MITO

A lo largo de la historia de la humanidad se han dado grandes cambios en relación a la visión sobre la sexualidad, pero se siguen manteniendo mitos como que, por ejemplo, las disfunciones sexuales tienen causas físicas que deberían ser tratadas por médicos y con medicamentos, cuando está demostrado que muchas de estas disfunciones no son orgánicas y que, además, los resultados de las que sí lo son se ven ampliamente incrementados cuando se ejerce una terapia médica y sexual a la vez.
La sociedad en la que vivimos fomenta una mercantilización de la sexualidad y el fomento de unos valores del género masculino como son la potencia sexual como expresión de virilidad, los coitos eternos y las eyaculaciones retardadas a voluntad propia, etc., los cuales producen el aumento del consumo de Viagra, anabolizantes, afrodisíacos, medicamentos para retrasar la erección que además de ser contraproducentes físicamente, lo son psicológicamente, porque promueven una sexualidad insana, falsa y basada en la necesidad de mentir en vez de basarse en la comunicación y el placer.
Existen muy pocos estudios en relación a los efectos secundarios de los productos destinados a favorecer una mejor erección, una figura más delgada, retrasar la eyaculación, porque, los laboratorios no están interesados en realizarlos, ya que les supondría perder dinero y tener que afirmar que además de ser potencialmente nocivas para la salud física lo son para la psicológica, ayudando a mantener condiciones desfavorables de autoestima y seguridad, maquillando causas psicológicas de causas físicas y haciendo creer que estas pastillas son píldoras mágicas que curan todo.
Pues bien, la mayor y más potente cura para la mayoría de las disfunciones sexuales es una auténtica y positiva educación sexual y afectiva que elimine todos estos mitos, potencie la igualdad de géneros, la capacidad de obtener de placer aunque sea por distintos medios y el cuidado de la autoestima, intentando atender a las personas como individuos, con sus diferencias, sin la necesidad de rebuscar modelos externos a ellos en relación a su sexualidad, si no que cada uno viva en base a sus necesidades, sus apetencias sexuales, sintiéndose protagonista y dirigente de su vida sexual, de su placer y de sus relaciones con los otros, basando las mismas en las máximas del “egoísmo positivo”.
Sé que lo anterior es algo ciertamente parecido a una utopía, debido a la sociedad en la que vivimos, en la que, a pesar de todas las libertades que hay, se sigue creyendo que las mujeres tienen que ser capaces de todo, los hombres de dar placer a las mujeres, la cantidad prima por encima de la calidad y ante todo, las prisas que tenemos para todo y en especial para estos momentos de placer. Se encuentran muchos casos en terapia que dicen “¿Tanto tiempo?”, ”¿Cuánto tiempo voy a tener que dedicar a eso?”, cuando lo normal sería alegrarse de tener que buscar un tiempo para tan placentera actividad y para estar con la pareja en el caso que la haya y no sentirse angustiados por tener que buscar un tiempo.
Como resumen de lo anteriormente expuesto quiero resaltar necesidad de no buscar siempre la ayuda en los fármacos porque, aunque son de acción más rápida, no solucionan realmente el problema, si no que da una solución momentánea e irreal. La terapia sexual o de pareja sería lo adecuado en el caso de las disfunciones sexuales o afectivas, viéndose complementadas con medicamentos si son necesarios o siendo complemento de los medicamentos en el caso de existir una disfunción orgánica, porque siempre se podrán aprender nuevas formas de vivir la sexualidad y de disfrutar de manera solitaria o en pareja.